domingo, 21 de diciembre de 2014

Flightless bird


Y a veces, cuando más perdido te encuentras, cuando la situación más te ahoga y has perdido la visión del motivo y del argumento, algo pasa. Pasa un lugar, pasa una persona. Pasa una mirada, o una simple palabra. Pasa una sonrisa, una caricia.. Pasa exactamente lo que tenía que pasar. Y no solo pasa, si no que se queda. Se queda y acampa en el lugar exacto donde tenía que hacerlo. En el lugar repleto de dudas que en realidad no sabías, se encontraba vacío. Y sin apenas darte cuenta, la historia se va escribiendo sola. En un libro, que nunca compraremos, ni querremos releer. 
Nos pasamos la vida buscando metas tras las que correr, sueños que perseguir, sensaciones que descubrir. Esperando que pase algo, algo que active las emociones, que nos haga despertar.. y lo único que pasa es la vida. Y es aquí, justo en el punto en el que ese algo comienza a pasar por mi vida, cuando por fin logro entenderlo. Cuando soy capaz de mirar de frente mis ilusiones, mis sueños, mis metas y objetivos, y no dejarlos pasar. Donde por fin, cada momento es el adecuado para despertar, para activar las emociones, descubrir sensaciones, perseguir nuestros sueños y correr tras nuestras metas. Donde somos capaces de decidir, donde soy capaz de elegir. 
Y nunca antes me había sentido más segura de una elección. La elección de tomar ese instante, hacerlo mío, y agradecer que esto pasó.  Que pasó una caricia, una palabra y una mirada.. que pasó una persona, y un lugar. 

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