martes, 11 de octubre de 2011

Todo iba bien, hasta que me lo encontré de frente.

No sé controlarme, para mi no existe un término medio, no me olvido de alguien en unas semanas, soy de todo o nada. Soy buenísima en pasar de mis problemas, soy buenísima en sonreir para esconder una lágrima y soy buenísima pensando que no vales la pena. Pero tú, eres buenísimo sonriendo, rompiendo mis defensas con un par de palabras, y yo así no puedo.

Tu comportamiento me aburre.

Está bien, juguemos.

-¿A qué juegas?
+ A jugar, ¿no?

Un buen día.

Y sin darte cuenta, y en apenas unas horas, vuelves a cambiar. Tranquilidad, eso es, todo está tranquilo, nada me importa, nada me preocupa, nada me afecta. Definitivamente me sienta bien.