viernes, 16 de diciembre de 2011

26 horas.

No puedo dejar de darle vueltas a la historia. Hoy es uno de esos días en los que has acampado firmemente en mi cabeza. ¿Sabes? Creo que las cosas no deberían de ser así, creo que me parece un final muy triste. Me hubiera gustado que fueras tú el chico que lucha por mí. Creo que deberíamos haberlo intentado hasta el final. Creo que nunca dimos lo suficiente, pero no sé si tuvimos la oportunidad de hacerlo. También sé que no te entiendo, que me cuesta comprender como va la cosa de un momento a otro, pero también sé que te necesito aquí, ahora. Puede que una vez llegado el momento, no sabría ni que decirte, pero tenerte enfrente sería suficiente. "Cuando estoy con ella me dejo llevar", ¿recuerdas? Sabes que eres de las cosas más importantes que tengo, con tus virtudes, que se intensifican sin motivo, y con tus mil defectos, que por más que tengo claros no me ayudan a salir de todo esto. Sabes también que eres uno de mis apoyos principales, está claro que no el más importante, ni el único, pero sí un apoyo que si me faltara totalmente, sin dudarlo, caería. Porque no tengo un motivo claro para todo esto, para lo que pienso, o para lo que siento. Siento que ya no me importa nada, que no sé que estoy haciendo y que no sé de que va todo esto en lo que me encuentro. Que estoy perdida y que no logro encontrarme. ¿Por qué? Porque me he propuesto deshacerme de todas las partes de mi que tengan que ver contigo. De la parte que te necesita a su lado para que el paso sea firme. De la parte que te extraña cuando está sola y no sabe que hacer. De la parte que te recuerda cada vez que pasa por aquel lugar. Y creo que intentando deshacerme de las partes de mi misma que te reclaman a gritos y de todas las cosas y situaciones que contienen una pequeña parte de ti, lo único que he hecho es deshacerme de lo que yo represento, de lo que realmente soy. Porque es absurdo negar lo que uno quiere, necesita, añora o le hace falta. Porque creo que es imposible no perderme a mi misma hasta el punto de no llegar a encontrarme, si lo que me propongo borrar es una pequeña gran parte de mí.