Dicen que lo peor que puedes hacer es enamorarte de la piedra que hay en el camino, empeñarte en mantener en tu vida algo que quieres tanto, pero que sabes que una vez tras otra te va a hacer tropezar. Pero es mucho peor enamorarte de alguien que pertenece a otro camino. Adorar caminar de la mano junto a alguien con quien no existe suelo donde ambos quepáis. Tus pies no están hechos para el camino que él crea, y sería más que una injusticia mantenerle en el tuyo, tan lejos de lo que desea y sueña. Y desde tu camino le ves, pero vuestras manos ya no pueden tocarse. Y tienes que conformarte, porque entre todos los sentimientos tan extraños que se te acumulan eliges quedarte con todo el amor que has sentido, con la felicidad que necesitas, con la felicidad que le deseas.
Y por el momento duele sí, pero algún día no lo hará. Y por fin me siento preparada para caminar hacia ese día, llegue cuando llegue. Quizás he comprendido que el sentimiento que nos une no va a cambiar, que es solo un punto de partida, de dos caminos que caminan en dirección opuesta, y en el que solo queda desearnos lo mejor.
Has sido, eres, y serás siempre de las personas más especiales e importantes en mi vida, estés en ella o no. Nos lo hemos demostrado, supongo que después de todo hemos entendido que esto es el amor. No te tengo en mi cama, pero te tendré siempre al otro lado del teléfono si mi vida se viene abajo y necesito cariño del de verdad. Te quiero, te admiro, te apoyo y te deseo todo lo mejor, aunque no podamos compartirlo. En cada uno de los momentos importantes que viva, todos mis logros, las metas que consiga, miraré a un lado y sé que existirá el hueco donde deberías haber ido tú.
La conexión que tenemos será para siempre, a pesar de todo. Solo tú me has visto amanecer, has conocido cada milímetro de mi. Solo yo te he visto vulnerable, romperte en pedazos entre mis brazos y volverte a recomponer.
Nunca sé como despedirme, ni por cuánto tiempo será cada vez, pero tal vez esto sirva, al menos de momento. Que puedas leerlo cada vez que quieras y entender cuánto amor cabe entre tú y yo, tanto como los kilómetros que podrán llegar a existir entre tu camino y el mío. Y que nunca te olvides del equilibrio exacto entre luz y oscuridad donde mis besos se transforman en sonrisas, de que es más fácil conocer ciudades si te llevan de la mano. Pues la verdad es que no quiero nunca dejar de quererte, pero necesito que ya no me duelas.