Recuerda todas las miradas. Las directas. Las de los 30 segundos. Las primeras. Las recientes. Las sinceras. Esas a escondidas, y todas las de enfado. Las que no aguantas, y las que últimamente me destrozan por dentro. Todas las que me aceleran el corazón, y las que te sacan esa sonrisa instantánea. Acuérdate de la sonrisa que no puedes guardarte cuando me plantó enfrente tuya, cuando te levantaste sin ganas de quererme. Y de la que no puedo evitar sacar con cada gesto tuyo cuando te levantas con ganas de que te quiera. No olvides, nunca, cada palabra, porque cada cual ha sido más sincera que la anterior. Porque no ha habido una que no haya salido desde el corazón. Guarda para siempre aquel beso, y cada uno de los que hubieron antes, y de los que vinieron después. Quédate con "esos de los tuyos", y con todos los "eres la más importante", con el "eres diferente, tu forma de ser..". Quédate con la salida, y con esta extraña meta, pero sobre todo quédate con el camino. Con lo que has llegado a ser para mí, y con lo que algún día llegué a ser para ti. Con el "te quiero" más real que me dijiste, y con cada "no te enfades, sabes que no puedes enfadarte conmigo". Y que dure para siempre, y nunca olvides, que siempre fui, la que conociste, y siempre te traté, como al que conocí.
