domingo, 2 de octubre de 2011
Te quiero.
En muchas ocasiones, nos cuesta decirle a las personas verdaderamente importantes para nosotros cuanto las queremos. A veces por vergüenza. Otras por miedo, miedo a fallar, miedo al rechazo, o miedo a lo que esa persona pueda pensar de nosotros. Y otras veces por orgullo, por no demostrar lo que sentimos, lo que ha llegado a significar alguien para nosotros, o por no decir algo que esa persona no ha sido capaz de decirte, ni de demostrarte. Yo en cambio, me considero de esas personas sin vergüenza, sin miedo, y con bastante orgullo, pero del que carezco en estos casos. Me gusta decir lo que siento, demostrar lo importante que es alguien para mí, y que esa persona lo sepa. Me da igual que no le guste que lo sienta, que no sienta lo mismo, o que al contrario que yo, no se atreva a decirlo, o no le apetezca. Por eso hoy te regalo un "te quiero", de verdad, sincero, desde el corazón. No pretendo demostrarte nada, porque está todo demostrado. No pretendo que me correspondas, ni que intentes quererme más de lo que en realidad haces. Tampoco me importa mucho lo que puedas pensar de todo esto, solo quería recordartelo, no vaya a ser que se te olvide.
Y en el momento exacto en el que me rendí a ese beso, en el momento exacto en el que tus brazos rodearon mi cintura y yo me aferré a tu cuello, justo en ese momento hubo un cambio. La desición de dejarme llevar y no apartarme, marcó un antes y un después en todo esto. Se podría decir que fue algo especial, un momento para recordar. En ese preciso momento sentí que había valido la pena, tanto tiempo de indesición, de preguntas, de confusión, si esta era la recompensa, había valido la pena. Y que lo que viniera a partir de ahora alomejor iba a ser peor sí, pero ese día no me lo quita nadie. Sin duda, uno de los mejores momentos de mi vida.
Dia lluvioso. De camino a casa paso por aquel banco, el banco en el que tantas veces nos sentamos juntos, solo por pasar el tiempo, pero pasarlo juntos. Me siento, y la tristeza me envuelve plenamente, el paraguas cae poco a poco de mis manos, la lluvia me empapa, pero no tengo frio, mi mente va mas alla, a aquellos dias de abril, a esas tardes en las que me pedias que te besara, una y otra vez, siento el calor, el olor, siento aquella situacion por completo. Vuelve la tristeza, empiezo a notar el frio, y vuelvo a la realidad. Tengo que aceptarlo, poco a poco, intentar olvidarte. Octubre joder, ya estamos en octubre.
Me pongo los cascos. La música, lo único que me hace aislarme, olvidarme un poco de todo. Reproducción aleatoria. "Sorprendeme", pienso. Y mira si me sorprende. La canción. Avanzan unos pocos segundos y yo me siento de nuevo en aquel lugar. Miro a mi derecha, donde estabas sentado la última vez que la escuchamos juntos, pero ya no estás. Y es así, realmente nunca has estado.
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