domingo, 16 de septiembre de 2012

"enanoraro re una tozita tetenia"

Porque tú me has demostrado con creces lo que significo para ti, me has enseñado lo que es luchar, has luchado por mi, por permanecer a mi lado cuando todo alrededor decía que te marcharas. Y por eso, por no haberte rendido hasta hacerme lo feliz que no conseguía ser, prometo que voy a hacerte feliz cada día que dure tu vida para siempre. Prometo no dejarte solo nunca, darte los abrazos que necesites, y los que no quieras, derrochar contigo mis besos, amarte hasta que me duela, y no irme nunca de tu lado. Estábamos destinados a estar juntos, porque aunque hayan habido mil obstáculos, días, incluso semanas en las que no cruzábamos ni palabras, el destino siempre nos volvía a poner frente a frente, y nuestros ojos ni una sola de esas veces podían negar lo que poco a poco, entre tú y yo, estaba creciendo. No solo a ti, sino a la vida, nunca podré agradecerle que algún día y en algún momento, nos hayamos conocido, y hayamos empezado una historia sin final.

... y al oído le dije.

Si te fijas bien, no hay nada malo, todo está en su sitio, todo es bonito, la perfección está presente a cada segundo. Lo único que te falta, es mirar bien, fijarte mejor. Dejar de almacenar los malos ratos y reprochártelos, valorar los mil quinientos buenos que has pasado... Y con "has pasado", me refiero a una sonrisa, de delante hacia atrás, sincera, y verdadera.

Y piensa que mientras tú quieres desaparecer del mundo, siempre estará esa persona que sueña con que aparezcas en el suyo.

dime que me quieres, en este preciso momento

Puede que haya días en los que te sientas fuera de lugar, sientas que el mundo de repente es otro, que no existe nadie que pueda comprenderte. Días en los que te sientes solo, aún rodeado de gente, y en los que, aunque necesitas a alguien con urgencia, nadie te es suficiente. Hace tiempo que comprendí que esos días son necesarios, que tienen que venir a menudo. Son días más reales, auténticos, en los que ves todo tal y como es, en los que descubres cosas nuevas, y te conoces un poco más a ti mismo. Además, si no existieran días de dudas, no sabríamos apreciar ese momento exacto en el que te sientes justo en tu lugar, con quien debes, y necesitas estar.