Hace unos días alguien me preguntó si conocía a alguien especial, alguien diferente, que no pudiera reemplazar. Es cierto que considero a muchas personas especiales, imprescindibles en mi vida, pero pensé en la palabra especial, en todo lo que conlleva, y solo te imaginé a ti.
Hace tiempo que me di cuenta que no existe otra persona como tú, tienes todo eso que siempre sentí que tenía yo y que no podía explicar, me reconozco en ti, y en esa conexión encuentro todo el amor que tengo y que siempre tendré para darte.
No es que seas especial para mí, eres especial tú, solo existiendo. Brillas, iluminas, por donde quiera que pases, lo que quiera que toques. Tienes ese algo que no se encuentra dos veces, y no voy a permitir que lo pierdas nunca, porque haces el mundo mejor, porque alegras la vida, inundas de amor.
A veces me enfado, porque me cuesta entender como alguien tan increible como tú puede permitir que cosas tan absurdas o personas tan pequeñas a tú lado consigan hacerte diminuto, pero es que así eres tú. Tú quieres entenderlo todo, comprenderlo todo, arreglarlo todo. Quieres cambiar el mundo, y calmar el dolor, y yo te acompaño porque creo en ti.
Y tú.. tú crees en el destino, crees en el amor, en los sentimientos, en la magia, y a veces, cuando yo he perdido la fe en todo, me haces dudar. Porque para mí la magia eres tú, que existas, tenerte, caminar de tu mano, crecer contigo.
Me encargaré de que no cambies nunca, de que no pierdas toda la belleza que hay en ti, en tu manera de ser y de hacer las cosas, y no me cansaré nunca de que me enseñes todos esos lugares donde yo creía que no, pero tú sabes que sigue creciendo el amor. Aunque tu te empeñes en que nos trajo hasta aquí el destino, y yo siga pensando que fue casualidad.