sábado, 1 de septiembre de 2012

pasando el 213

Para que cuando te pases por aquí, no pienses que soy una amargada y voy en contra del mundo. Que lo que escribo te deja en treinta y tres, que estoy media loca. Esta entrada va dedicada exclusivamente a decirte que te quiero, mucho no, muchísimo. Sin adornarlo más, sin decirte todas las pasteladas que te digo a menudo. Sin explicaciones y sin motivos, solo te quiero. Pero recuerdalo muy bien: mucho no, muchísimo.

conquistar el cielo, sin mirar lo alto que queda del suelo

No ha dormido esta noche, pero no está cansada. No ha mirado ningún espejo, pero se siento toda guapa. Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti, que nadie puede hacerte daño. Hoy vas a sonreir, porque tus ojos se han cansado de ser llanto. Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer, vas a mirar para delante, que para atrás ya te dolió bastante.

Adiós verano, hola septiembre.


que quieres de mi!

Empecé a sentirme un poco mal, como molesta, principio de enfado. Me conozco lo suficiente como para saber cuando empiezo a tener que contenerme porque en pocos minutos los sentimientos pueden estallar. Y esta vez no le di más vueltas, supe que no ganaría nada. Busqué la canción precisa, y subí el volumen lo suficiente. No podía haber elegido mejor, pues el ritmo me transportó, me hizo sentirme increíblemente bien. Nunca nadie sabrá hasta que lugar, hasta que día, y que situación me llevó aquella canción, pero sonreí más de lo que me había propuesto, y de eso se trataba, ¿no?