lunes, 28 de noviembre de 2016

Preñada de condicionales


Resulta irónico escribir en esta situación sobre el amor. Como quien te cuenta sus mejores recetas mientras te sirve su peor plato sobre la mesa. 
Dicen que el corazón te pide escribir en dos momentos: cuando está bien lleno y cuando te lo han roto. Y es que en los momentos más felices crees haber descubierto todos sus secretos, pero es en los más tristes cuando entiendes sus lecciones.
El amor es tantas cosas, tantas que no he sabido ver, o tantas que no he querido entender. Es mucho más que lo que se ve, mucho más de lo que he pedido, mucho más de lo que he ofrecido. 
A mi también me engañaron con las películas del domingo al mediodía, yo también leí sobre historias de amor épicas y me acabe envenenando con cada una de las letras. También me metieron por los ojos a la fuerza ese amor especial, único e irrepetible, ese instante fugaz con esa persona idónea que solo pasa una vez en la vida. Y me lo creí. Y acabé tan engañada. Tan ciega.
Tanto que desprecié lo invisible. Todo aquello que no se ve, pero que es el amor. Todo eso de lo que nadie habla, lo que no brilla, pero abriga. Todo aquello sobre lo que no te leyeron de pequeña, lo que no aprendiste en ninguna película.
Me he conformado con tan poco, con el corazón siempre en oferta. Sin entender nada sobre el amor, sin entenderme. Fallándome una y otra vez para no fallar al resto. Camuflando todas mis necesidades en el instante fugaz, en la persona idónea que solo ocurre una vez en la vida. 
Y la verdad es que el amor es más que todo eso. El amor aparece mucho más de lo que se ausenta. El amor ocurre mil veces, y es diferente cada vez. El amor no va sobre sostenerse, va sobre acompañarse. No es ser, pero sí estar. 
Es tantas cosas, y yo creía que eran tan pocas. Y hoy puedo decir que voy descubriéndolo, poco a poco, y en las cosas que menos imaginaba. No me conformo, no me engaño y no me enveneno con ideas sobre lo que debe ser el amor, porque ahora lo sé.

lunes, 19 de septiembre de 2016

But it's the only thing that I know

No todo lo que sentimos tiene una explicación, ni todas las decisiones que tomamos tienen un motivo. No se puede controlar un corazón, no se puede ser racional cuando los sentidos te llevan hacia un único camino. Y puede que sea el más difícil de todos, y puede que ni siquiera tengas la certeza de que llegarás a algún lugar, pero inexplicablemente algo te empuja a caminarlo, y quizás solo el hecho de andarlo sea el lugar exacto al que has de llegar.

Cuando te conocí la vida me sonrío. Me quede atrapada en ti, atrapada en tus caricias, en tu manera de hablar, en tu forma de intentar explicar como los sentimientos iban creciendo en ti. El amor que he conocido contigo supera todas las expectativas que le tenía puestas a la vida.

Con lo poco que me han querido a veces. Con lo mal que me han querido muchas de ellas. Y llegas tú y me quieres tan nuevo, tan increíble, tan inexplicable. 
Con lo mal que he querido a veces. Con lo inmerecido que he querido muchas de ellas. Y llegas tú y te quiero tan grande, tan bonito, tan inexplicable.

Y a pesar de todo, es la vida la que se nos hace cuesta arriba una y otra vez desde que nos encontramos. Distancias. Lágrimas. Errores. Perdones. Tristezas. A pesar del amor, a pesar de lo inmenso, cada bache que hemos tenido que superar ha sido aún mayor que el anterior. Como dos piezas de un puzzle que encajan a la perfección, pero que nunca encuentran el puzzle de origen, el lugar perfecto donde acomodarse juntas y simplemente vivir.

Y hoy nos encontramos ante el mayor de todos los obstáculos que hemos vivido. Nadie sabe lo que nos traerá la vida, ni siquiera cual es la forma correcta de actuar. Lo que todos creen, lo que todos piensan, qué más da. Solo nosotros sabemos lo que tenemos. Solo dos personas que se aman de verdad son capaces de entender todo el amor que cabe entre dos miradas que se niegan a apartarse. Y el amor contigo nunca se va a acabar, pase lo que pase. Para mi lo significas todo, y no me cansaré de demostrarlo nunca.

Alguien me pidió que escribiera una despedida, aunque no lo fuera. Pero no, no voy a hacerlo. Prefiero una bienvenida. La bienvenida a todo lo que nos queda por vivir, a todos los lugares que vamos a visitar juntos, a cada uno de los miles de besos que quedan por darnos. La bienvenida a nuestros sueños, a las promesas que sé que cumpliremos, la semana que viene, dentro de dos meses, o quizás en cinco años. Pero juntos.
Donde sea, como sea, cuando sea.. pero contigo.


domingo, 5 de junio de 2016

Adam.

A veces no sabes cómo. A veces te pierdes. Hay días en los que no recuerdas ni quien eres, y mucho menos quien quieres ser. Días en los que no te apetece ser, ni estar.
Días en los que pase lo que pase, al final de todo, estás tú. Y que suerte tenerte cuando eso pasa.
No existen palabras suficientes para expresar lo que tú me haces sentir solo existiendo, solo compartiendo un espacio conmigo en este mundo. Queriéndome tanto, queriéndome bien.
Y es que algunas veces no sabes por qué, pero sabes con quién, y yo no podría estar más segura de que contigo es con quién. Donde sea, como sea, pero contigo. 
Nunca nadie había conseguido hacerme entender de este modo todo lo que el amor puede abarcar, el buen amor. Cuando la prioridad son siempre las sonrisas, cuando simplemente vernos  cada mañana despertar nos hace sentir afortunados.
Creo en ti, y creo en nosotros. Creo en nosotros hoy y siempre. Eres lo mejor que me ha pasado, y no quiero perderte nunca, porque contigo la vida es vida, porque contigo sé quien soy. Cuando me pierdo, cuando la vida me pesa, tú me abrazas y en tus brazos yo me encuentro.
Porque tú me has enseñado a construir, a desmontar piezas cuando no encajan y probar a ponerlas en otro lugar. Contigo he aprendido a poner un beso donde antes ponía una tirita. A comprender, a perdonar. A poner solución a los problemas y aprender de ellos.
Y por eso sé que este es mi lugar, el lugar donde puedo amar, donde puedo crecer y mejorar cada día. El lugar donde me aman, donde me cuidan y acompañan sea como sea el camino. Donde me apoyan, donde me inspiran a avanzar.
Me siento plenamente feliz de compartir mi vida contigo, de habernos elegido. De tener tus besos, sostener tu mano. Perderme en tus ojos, perderme en ti. Hoy y siempre, mi lugar favorito en el mundo: tú.


domingo, 21 de febrero de 2016

Recuerdo de un verano

Casi sin querer, la vida
casi sin querer, el tiempo
y de repente tú,
y casi sin querer, nosotros.
Apareciste de la nada y trajiste todo,
hiciste temblar todo, 
tocaste todo, cambiaste todo.
Me miraste durante toda una noche,
 y yo decidí mirarte toda una vida.
Amor de verano, amor de otoño,
amor de invierno y de mi vida.
Te tengo bien adentro, 
a pesar de todo, y de todos.
Tú me enseñaste que algunos amores no mueren,
no caducan, no se acaban,
no entristece recordarlos, se mantienen siempre vivos.
Y el nuestro es uno de ellos,
grande, inmenso, real y para siempre.
Tengo tantas cosas guardadas para ti, para nosotros.
Tengo sonrisas, que solo tú has podido y podrás ver.
Abrazos,  combinación tu piel, mi piel.
Besos de buenos días, y de buenas noches por si el día no fue bien.
Un domingo, que seguramente convirtamos en mil más.
Y un recuerdo de aquel Julio, que tengo aquí guardado y que podremos revivir.
Y al llegar el verano, elegirte de nuevo a ti, una y otra vez.
Mi amor de verano,
de todos y cada uno de los veranos de mi vida.
Guardaré cada momento, para poder compartirlo contigo,
y dejaré mi puerta siempre bien abierta
como dice Maldita Nerea, para cuando quieras volver.