lunes, 13 de febrero de 2012
A 1770 km.
Después de dos días, empezó a hacerse insoportable. Y en un intento de reprimir las lágrimas, me di cuenta de que hasta ese momento no había sido consciente de cuanto había llegado a quererle, y de que realmente, quería que fuese así para siempre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
