lunes, 19 de septiembre de 2016

But it's the only thing that I know

No todo lo que sentimos tiene una explicación, ni todas las decisiones que tomamos tienen un motivo. No se puede controlar un corazón, no se puede ser racional cuando los sentidos te llevan hacia un único camino. Y puede que sea el más difícil de todos, y puede que ni siquiera tengas la certeza de que llegarás a algún lugar, pero inexplicablemente algo te empuja a caminarlo, y quizás solo el hecho de andarlo sea el lugar exacto al que has de llegar.

Cuando te conocí la vida me sonrío. Me quede atrapada en ti, atrapada en tus caricias, en tu manera de hablar, en tu forma de intentar explicar como los sentimientos iban creciendo en ti. El amor que he conocido contigo supera todas las expectativas que le tenía puestas a la vida.

Con lo poco que me han querido a veces. Con lo mal que me han querido muchas de ellas. Y llegas tú y me quieres tan nuevo, tan increíble, tan inexplicable. 
Con lo mal que he querido a veces. Con lo inmerecido que he querido muchas de ellas. Y llegas tú y te quiero tan grande, tan bonito, tan inexplicable.

Y a pesar de todo, es la vida la que se nos hace cuesta arriba una y otra vez desde que nos encontramos. Distancias. Lágrimas. Errores. Perdones. Tristezas. A pesar del amor, a pesar de lo inmenso, cada bache que hemos tenido que superar ha sido aún mayor que el anterior. Como dos piezas de un puzzle que encajan a la perfección, pero que nunca encuentran el puzzle de origen, el lugar perfecto donde acomodarse juntas y simplemente vivir.

Y hoy nos encontramos ante el mayor de todos los obstáculos que hemos vivido. Nadie sabe lo que nos traerá la vida, ni siquiera cual es la forma correcta de actuar. Lo que todos creen, lo que todos piensan, qué más da. Solo nosotros sabemos lo que tenemos. Solo dos personas que se aman de verdad son capaces de entender todo el amor que cabe entre dos miradas que se niegan a apartarse. Y el amor contigo nunca se va a acabar, pase lo que pase. Para mi lo significas todo, y no me cansaré de demostrarlo nunca.

Alguien me pidió que escribiera una despedida, aunque no lo fuera. Pero no, no voy a hacerlo. Prefiero una bienvenida. La bienvenida a todo lo que nos queda por vivir, a todos los lugares que vamos a visitar juntos, a cada uno de los miles de besos que quedan por darnos. La bienvenida a nuestros sueños, a las promesas que sé que cumpliremos, la semana que viene, dentro de dos meses, o quizás en cinco años. Pero juntos.
Donde sea, como sea, cuando sea.. pero contigo.