sábado, 11 de noviembre de 2017

Si eres tú quien pide que le escriba no me puedo negar

Hace unos días alguien me preguntó si conocía a alguien especial, alguien diferente, que no pudiera reemplazar. Es cierto que considero a muchas personas especiales, imprescindibles en mi vida, pero pensé en la palabra especial, en todo lo que conlleva, y solo te imaginé a ti.
Hace tiempo que me di cuenta que no existe otra persona como tú, tienes todo eso que siempre sentí que tenía yo y que no podía explicar, me reconozco en ti, y en esa conexión encuentro todo el amor que tengo y que siempre tendré para darte.
No es que seas especial para mí, eres especial tú, solo existiendo. Brillas, iluminas, por donde quiera que pases, lo que quiera que toques. Tienes ese algo que no se encuentra dos veces, y no voy a permitir que lo pierdas nunca, porque haces el mundo mejor, porque alegras la vida,  inundas de amor.
A veces me enfado, porque me cuesta entender como alguien tan increible como tú puede permitir que cosas tan absurdas o personas tan pequeñas a tú lado consigan hacerte diminuto, pero es que así eres tú. Tú quieres entenderlo todo, comprenderlo todo, arreglarlo todo. Quieres cambiar el mundo, y calmar el dolor, y yo te acompaño porque creo en ti. 
Y tú.. tú crees en el destino, crees en el amor, en los sentimientos, en la magia, y a veces, cuando yo he perdido la fe en todo, me haces dudar. Porque para mí la magia eres tú, que existas, tenerte, caminar de tu mano, crecer contigo.
Me encargaré de que no cambies nunca, de que no pierdas toda la belleza que hay en ti, en tu manera de ser y de hacer las cosas, y no me cansaré nunca de que me enseñes todos esos lugares donde yo creía que no, pero tú sabes que sigue creciendo el amor. Aunque tu te empeñes en que nos trajo hasta aquí el destino, y yo siga pensando que fue casualidad.

martes, 18 de julio de 2017

Come back, I still need... me.

De repente un día te das cuenta de lo engañada que has estado. De cuanto te has mentido. De la cantidad de cosas que escondías debajo de la almohada, que no reconocías seguir guardando en ti. Es imposible decir adiós si en el fondo estás preparada para una bienvenida. Por mucho que lo grites, que jures que nunca más. Porque aunque me dedicara a asegurar que no quería esto en mi vida ni un minuto más, cada distanciamiento tenía como último objetivo que todo aquello volviera. Cada vez que daba un paso alejándome de aquella vida, una pequeña parte de mí miraba hacia detrás esperando una reacción, una reacción que nunca iba a llegar. 
Me he pasado los días buscando un nuevo camino, una nueva forma de seguir, y lo he hecho sujetando el peso de todo aquello de lo que justo quería liberarme. Hasta que un día pasa, y consigues ver todo aquello que traes contigo, una gran caja en la que todo esta roto, en la que las cosas vacías pesan aún más. Han pasado los meses, las personas. Algunas se han sentado a mi lado a ver como intentaba pegar los trozos inútilmente, otros han intentado enseñarme como deshacerme de ellos, y otros simplemente han tenido la paciencia de esperar al otro lado de la puerta, de observar como día a día me levantaba y cargaba mi gran caja de momentos rotos de un lado para otro, con la esperanza de que algún día los perdiera en el camino y mis manos quedarán por fin libres para sostenerlas, para curar las heridas que el peso de veintinueve millones cuatrocientos sesenta y dos mil cuatrocientos segundos de dolor pueden generar.
Y después de tantos motivos que tuve para comenzar, de los que ninguno resultó ser suficiente, hoy me he despertado y no he podido verlo más claro. Desperté y allí estaba, a mi lado. Todas las piezas rotas, todo el dolor. Y me pregunté por qué había querido recuperar algo de aquello durante todo este tiempo, busqué entre todos los trozos un solo motivo para quedarme, para quererte, y no lo encontré. 
Después de todas las oportunidades que he tenido, de todas las cosas bonitas que me han dado para reemplazar todo este dolor. De las veces que me han pedido que dejara caer todo este peso que llevo conmigo desde el día que decidí luchar por una causa perdida sabiendo que lo era.. y al final he sido yo la única que podía enseñarme toda esta realidad. Lo que de verdad quiero, lo que de verdad necesito, lo que merezco. 
El problema no era el camino, el problema era empeñarme en llevar conmigo historias de caminos pasados queriendo hacerlas futuro, cuando el futuro era algo mucho mejor. Y me he mirado al espejo, he soltado las pocas lágrimas que quedaban de esta historia, y cada pedazo de dolor ha dejado de pesar en mí, ha desaparecido.
Y después de todo no se está tan mal.
Y adiós.


sábado, 15 de abril de 2017

La mitad de lo que hemos vivido


Hay conexiones que no se pueden explicar. Que existen, que simplemente están. Si alguien me preguntara el por qué no sabría cual de todas las respuestas posibles darle, porque es tan obvio, tan simple. Las piezas encajan, se complementan y se completan.
Hay personas que son lugar, son camino y son destino, son cualquier medida de tiempo, cualquier momento. Son salvación, calma, consuelo. Por eso si me preguntan dónde , diré que Laura, si me preguntan cómo diré Noelia, y para el cuándo la respuesta no podrá ser otra que para siempre. 
En vosotras encuentro tranquilidad, felicidad, sinceridad, comodidad. Un amor tan real e incondicional que nunca me hace dudar. El apoyo al que siempre puedo recurrir, los brazos que siempre tienen hueco para acogerme, las manos que nunca dejarán de sostenerme.
Y es tan bonito sentirse así con alguien, poder ser tú misma con total libertad. Y saber que las tres juntas en una cama compartiendo todo lo que somos sea el lugar donde más amor real voy a encontrar.

viernes, 20 de enero de 2017


Dicen que lo peor que puedes hacer es enamorarte de la piedra que hay en el camino, empeñarte en mantener en tu vida algo que quieres tanto, pero que sabes que una vez tras otra te va a hacer tropezar. Pero es mucho peor enamorarte de alguien que pertenece a otro camino. Adorar caminar de la mano junto a alguien con quien no existe suelo donde ambos quepáis. Tus pies no están hechos para el camino que él crea, y sería más que una injusticia mantenerle en el tuyo, tan lejos de lo que desea y sueña. Y desde tu camino le ves, pero vuestras manos ya no pueden tocarse. Y tienes que conformarte, porque entre todos los sentimientos tan extraños que se te acumulan eliges quedarte con todo el amor que has sentido, con la felicidad que necesitas, con la felicidad que le deseas. 
Y por el momento duele sí, pero algún día no lo hará. Y por fin me siento preparada para caminar hacia ese día, llegue cuando llegue. Quizás he comprendido que el sentimiento que nos une no va a cambiar, que es solo un punto de partida, de dos caminos que caminan en dirección opuesta, y en el que solo queda desearnos lo mejor. 
Has sido, eres, y serás siempre de las personas más especiales e importantes en mi vida, estés en ella o no. Nos lo hemos demostrado, supongo que después de todo hemos entendido que esto es el amor. No te tengo en mi cama, pero te tendré siempre al otro lado del teléfono si mi vida se viene abajo y necesito cariño del de verdad. Te quiero, te admiro, te apoyo y te deseo todo lo mejor, aunque no podamos compartirlo. En cada uno de los momentos importantes que viva, todos mis logros, las metas que consiga, miraré a un lado y sé que existirá el hueco donde deberías haber ido tú. 
La conexión que tenemos será para siempre, a pesar de todo. Solo tú me has visto amanecer, has conocido cada milímetro de mi. Solo yo te he visto vulnerable, romperte en pedazos entre mis brazos y volverte a recomponer. 
Nunca sé como despedirme, ni por cuánto tiempo será cada vez, pero tal vez esto sirva, al menos de momento. Que puedas leerlo cada vez que quieras y entender cuánto amor cabe entre tú y yo, tanto como los kilómetros que podrán llegar a existir entre tu camino y el mío. Y que nunca te olvides del equilibrio exacto entre luz y oscuridad donde mis besos se transforman en sonrisas, de que es más fácil conocer ciudades si te llevan de la mano. Pues la verdad es que no quiero nunca dejar de quererte, pero necesito que ya no me duelas.