martes, 19 de enero de 2021

Incluso si tú llamaras 2 años después a las 3 am yo respondería

Cuando te conocí, era una persona queriendo amar pero que no sabía hacerlo. Solo quería huir, que alguien me rescatara de mi vida, de mí, que me enseñara a ser por fin feliz. Y me dejé coger entre tus brazos, y lo que debería haber sido refugio lo convertí en dolor. Porque todavía no sabía quien era, porque solo quería que alguien me quisiera, poder decir "aunque en casa no he visto el amor, ahora sé que existe", "aunque hasta ahora pensaba que no, hay algo bueno en mí". Y empeñada en la perfección, en el fin que justifica los medios, lo rompí todo.
Una vez te dije que el amor que había conocido estando a tu lado había superado lo que yo esperaba de la vida, lo que no sabía ese día y ahora sí, es que el amor que iba a conocer con tu ausencia era mucho mayor. Porque parece absurdo, pero nunca he estado tan enamorada de nadie como lo he estado de tu recuerdo. De lo que pudo ser y no fue. 
Ha pasado el tiempo, y me he convertido en una persona que no quiere amar, pero que sabe hacerlo. Y lo sé gracias a ti, porque el rastro de amor que dejaste en mí me hizo entender muchas cosas. He conocido a muchísimas personas, he querido y amado a algunas de ellas, y el amor a lo que fuimos no ha desaparecido nunca. 
Y ahora entiendo que el amor no era nada de aquello que pensábamos, o al menos era una milésima parte de lo que es. El amor no era nosotros mirándonos horas porque las palabras no eran suficientes, el amor no era la urgencia de vernos ni la prisa por besarnos. El amor no fue compartirnos, ni vernos dormir y despertar día tras día. 
El amor fui yo dejándote ir porque no sabia cuidarte. El amor eres tú preocupándote por mí cuando murió mi abuelo. El amor soy yo viéndote con otra persona y sonriendo porque pareces feliz. El amor eres tú abrazándome como si no hubiera pasado el tiempo. El amor soy yo graduándome, consiguiendo cada meta, y mirando el hueco que dejaste en todos esos momentos y en mí.
Y ahora solo puedo pensar en cuántas cosas nos hemos perdido, en todo lo que nos prometimos la última vez. Me hubiera gustado conocerte ahora siendo quienes somos, porque te mereces a la persona que soy y no a la que fui, y haber entendido esto también es amor.
Pero a pesar de todo me siento agradecida, porque viste lo peor de mí y te quedaste, porque me amaste cuando todavía no había aprendido a hacerlo yo.
Y hoy ya no te pediría que fueras mi refugio, tampoco que me demostraras que existe el amor y que hay algo bueno en mí. Porque ahora sé que el amor existe, de mil formas e intensidades, que viene y va, que se transforma, que no se acaba. Porque hoy ya sé todo lo bueno que hay en mí: yo lo construí. Y mi refugio lo creé desde dentro, convirtiéndome en la persona que soy hoy, en la persona que ojalá hubiera sido la que se cruzara con tu mirada aquella noche, y hubiera hecho que mereciera la pena vivir lo que hoy es un recuerdo.