domingo, 17 de junio de 2012

al amor de mi vida

Gracias. No podía empezar de otra forma. Eres la hermana que cualquiera querría tener, eres tan perfecta que a veces pareces hasta irreal. Eres más fuerte de lo que tú misma crees, y puedes con esto y con mucho más. Me tienes aquí, a tu lado, igual que lo has estado tú cada uno de los momentos de mi vida en los que el mundo se me venía encima, cuando no veía salida y encontraba tu mano entre el dolor. Me tienes aquí, porque es todo lo que mereces, porque quiero estarlo, porque necesito estar a tu lado siempre, porque no puedo vivir sin ti. Juntas, siempre juntas. Dieciséis años no me han sido suficiente para demostrarte todo lo importante que has sido en mi vida para que yo llegara a ser lo que soy hoy. Has sido una hermana, una amiga, una madre, y un consuelo. Y si te caes quinientas veces, las quinientas te volveré a levantar para que entiendas que nunca, nunca en todo lo que te queda por vivir vas a estar sola, porque yo siempre voy a estar a tu lado, pase lo que pase. No podemos separarnos porque la una somos todo lo que la otra necesita, y porque sin ti, mi vida no tendría sentido. Paciencia, en todo. Eres lo suficientemente luchadora como para pasar esto, y veinte como estos. Y aunque ahora no veas las cosas como son realmente, sé que hay una que sigues teniendo muy presente, y es que desde el primer día de mi vida hasta hoy, eres lo que más he querido, y lo que más querré en todo lo que me queda por vivir. Y eso, se ponga como se ponga el mundo, te lo aseguro.