sábado, 1 de septiembre de 2012

que quieres de mi!

Empecé a sentirme un poco mal, como molesta, principio de enfado. Me conozco lo suficiente como para saber cuando empiezo a tener que contenerme porque en pocos minutos los sentimientos pueden estallar. Y esta vez no le di más vueltas, supe que no ganaría nada. Busqué la canción precisa, y subí el volumen lo suficiente. No podía haber elegido mejor, pues el ritmo me transportó, me hizo sentirme increíblemente bien. Nunca nadie sabrá hasta que lugar, hasta que día, y que situación me llevó aquella canción, pero sonreí más de lo que me había propuesto, y de eso se trataba, ¿no?

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