Tampoco pido mucho, tampoco quiero tanto. Quiero despertarme con un "buenos días princesa". Quiero que me abrace como si me protegiera de mil y un peligros. Quiero que me mire a los ojos, y no busque mi boca, sino que me bese en la frente. Quiero que me acaricie mientras me mira a los ojos y me dice que me quiere. Quiero que me quite el sitio, pero que seguidamente me coja por la cintura y me siente sobre él. Quiero que no pierda mi mano de vista, que la tenga siempre pegada a la suya. Quiero pasear sin rumbo, sonreír sin motivo, porque es a su lado. Quiero que me lleve en brazos a la cama. Quiero que me coma a besos, y que sepa pasar de lo más dulce, a lo más extremo. Quiero que me diga palabras bonitas. Que me sorprenda. Que me haga llorar con una sola mirada. Que me haga reír. Quiero que me haga cosquillas, aunque las odie, y que nos caigamos de la cama, y acabar lo antes empezado en el suelo. Quiero que se preocupe por mi, y me traiga eso que tanto me gusta al despertarnos en su cama. Quiero que me ponga canciones bonitas, y me las cante entre beso y beso. Quiero que sea él, siempre. ¿Y lo mejor? Tengo todo lo que quiero.

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