miércoles, 1 de agosto de 2012

agua

"¿Qué esperas de este verano?". Me lo preguntó así sin más, mirándome a los ojos, sin motivo. Pensé en el verano pasado. En lo que esperaba, y no pasó. En lo que no imagine que pudiera suceder, y llegó. Me acordé de los quince veranos de mi vida, y no encontré nada que sobresaliera. O tal vez sí, pero no lo dije. Solo sonreí. Me imaginé un verano perfecto. Con ellas. Con ellos. Con él. Aún así, me faltaban cosas, cosas que no se pueden recuperar. Pero busqué, y encontré momentos especiales en cada rincón de aquel sueño. Me perdí en mis deseos, solo imaginaba, instantáneas rápidas, precisas. Algo me sobresaltó, "¿qué esperas de este verano?", repitió. Me quedé mirándole, confusa, ¿de verdad estamos aquí? ¿De verdad es hoy? Y no pude aguantar, le besé, como siempre, pero como nunca. Típico, y nuevo a la vez. Me alejé, volví a mirarle. "Nada", contesté.

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