Me sobran sentimientos y me faltan palabras. Después de tanto tiempo perdido, malgastado, cayendo una y otra vez en la decadencia, que de repente despierta y de repente te tienta, después de todo, por fin siento que algo vale la pena. Cada día está invertido, cada día ha sido utilizado para crear, modificar, conservar, transportar. Porque eso de lamentarse deje de hacerlo hace tiempo. Tengo mis días buenos, y mis días malos, como todo el mundo supongo. ¿Pero y qué? Eso de llorar por las esquinas ya no es lo mío. Bastantes lágrimas he derramado por personas que no han movido ni un dedo por mí. Bastante tiempo he caído rendida por gente que pasaba por mi lado sin ni siquiera plantearse recogerme. Y lo admito, en ese momento no tenía remedio, estaba ciega, sorda... veía la escena como yo quería pintarla. Pero todas las personas tienen un límite, despiertan, renacen, y contemplan todo lo que la venda de la inocencia no les dejaba ver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario