¿Por qué se limita mi abecedario cuando intento hablar de ti? ¿Por qué mi reloj marcha tan despacio cuando estoy sin ti? ¿Por qué en el reloj marcan ya las cuatro si hace nada eran las diez? ¿Por qué necesito con tanta urgencia tu presencia? ¿Por qué te robaste tanta dulzura y la guardas en tu voz? ¿Por qué tu mirada silencia el mundo? Tampoco lo sé..
Y hoy tuve la dicha de contemplarte al despertar, y ahora tengo respuesta a la ecuación de mis por qué. Le pido al cielo una vez más que el tiempo pare de contar en el momento y el lugar donde tú estés.

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