sábado, 6 de octubre de 2012

Tonight, we are young.

Porque estoy ganándole lugar a la otra mitad. Entre una y otra, una de ellas se ha convertido en lo que nunca, ninguna de las dos quiso llegar a ser. Y ahora una no tiene ni voz ni voto, tiene que resignarse a ver como la otra vive disfrutando, y lamentándose. Sonriendo, y amargándose. La parte que lo tiene claro es débil, tan débil que en cuanto aparecen los sentimientos, sale corriendo, desaparece. Siempre ha sido así, en cuanto entra en juego el corazón se desentiende. Y su alma gemela, su similitud y diferencia, queda sola, sin saber que hacer. Se deja llevar, se siente segura, libre. Pero no lo es.. O tal vez sí, no puede saberlo. Le falta un cincuenta por ciento, y le sobran emociones condicionantes. Y así de sola, sacó la sonrisa más falsa del mundo, y sintió como nadie nunca podrá sentir. Y esperanzada, respiró y dio un paso al frente, intentando no olvidar lo que su cincuenta por ciento, a base de minutos a solas, de lágrimas, y reflexiones, le había enseñado.

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