sábado, 20 de octubre de 2012

invadido

Hace meses, incluso puede que años, no estoy segura, que no estaba aquí. Perdiendo este tipo de tiempo en concreto, escribiendo para alguien que no fuera ellos, o él. Le escribo, después de tanto tiempo, a ella. Le escribo al cincuenta por ciento que no se levanto esta mañana de la cama, que sigue allí pensando, haciéndose preguntas, buscando desesperada una respuesta. Le escribo porque ahora aquí, rodeada de historias, miro muy adentro, y lo veo todo claro. Quiero que cuando las sábanas quieran abrazarte, y te atrape la almohada, enumeres tus virtudes, y tus pocos problemas. O más bien, lo poco que te preocupan todos ellos. Quiero que no le des vueltas, que no pienses en cosas que te hagan llorar, y no llores por cosas que te hagan pensar. Que cojas fuerza, de la que tienes dentro, acumulada. Y que le den al mundo, a las personas que no te dan su atención, y que no te valoran, porque lo más probable es que no te merezcan. Que dejes de pensar en los demás, de preocuparte por todos, y empieces a potenciar un poco tu alma, lo que tú representas. Sonríe, puedes hacer lo que quieras, tener lo que te propongas, así que toma valor, y algunas decisiones. Y si  les afecta, después de no reaccionar nunca cuando solo hacías por ellos cosas buenas, no es tu culpa, y a estas alturas, menos, tu problema. Tiempo, es lo que les falta, y te falta. Lo que han perdido, y has perdido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario