sábado, 8 de septiembre de 2012

amarnos hasta que duela, tanto como duren nuestras vidas

Me dijo que venía, que ya estaba de camino. Fueron los veinticinco minutos más largos de mi vida. Y cuando llegó le espere en la puerta, ni muy lejos, ni muy cerca, donde siempre. No tenía motivo, pero me temblaban las rodillas, y el corazón se me aceleraba por segundos. Oí el sonido clave, la "alarma" de llegada, y se adueño de mi aquella sensación en el estómago de aquel 8 de agosto, exactamente la misma. Y tan rápido como llegaron sus ojos, se fue lo demás. Le echaba de menos, a él, al de verdad, él sabe a que me refiero. Le necesitaba. Necesitaba un rato como el de hoy, tan corto pero tan especial, casi tanto como él. "Nunca te voy a dejar escapar". Enuméralas una a una, porque te perseguiré hasta que las cumplas todas, y si te vas, iré a buscarte. Un amor único, en la vida... diferente, influyente. No puedo decir más, pues te lo dije todo hace unas horas con la mirada, justo antes de dar la media vuelta sobre mi misma como siempre, y darte un último beso antes de cerrar la puerta del ascensor.

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