Y en ese momento no se me pasó por la cabeza nada de aquello. Todo lo que un día había sostenido mi vida por completo se había esfumado. Toda la historia dejó de estar presente. Dejó de ser mi historia. Se me había olvidado todo lo que un día vivi, reí, y lloré. Y después de escuchar el primer "te amo", abrí los ojos, y cayó una lágrima. Solo una, que se llevo todo el dolor, todos los recuerdos, todos los sentimientos que un día existieron. En mi cabeza solo estaba él. En mis labios, solo los suyos. Y mis ojos, desde ese día, y hasta hoy, solo buscan ese color.

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