Golpe a golpe, te has dado cuenta. Ya no te fías de nadie, y me alegro de que hayas aprendido la lección. Por de buena ser tonta. Por poner el bienestar de todos por delante del tuyo. Por intentar que nadie sufra, y acabar tú jodida. Por esconder las lágrimas para no dar pena, por llorar en silencio, y aguantar como el día que no puedes más, que te derrumbas, esos que decían ser amigos, comentan a las espaldas en vez de tenderte esa supuesta mano incondicional de la que tanto presumían. Por quedarte muchos días encerrada en casa para que no te vieran hecha mierda, porque realmente no confiabas en esas personas. Por no haber sido la que siempre has sido, la auténtica, la verdadera, has acabado agotada, sin saber quienes realmente valen la pena. Considerando a muy pocos, verdaderos amigos. Y tal vez tengas razón, y tu misma tengas la culpa. Por encerrarte, por no dejarte ayudar. Pero es que muchas veces si lo hiciste, y solo recibiste multitud de "todo irá bien" vacíos, que no llevaban nada dentro. Y aunque es triste, ya no esperas nada de nadie, pues lo hiciste durante mucho tiempo, y nunca recibiste nada a cambio. Ahora vives tu vida, sin esperar, sin confiar, sin contar con nadie. Porque es muy bonito tener a millones de personas a tu alrededor cuando compartís vodka y tabaco. Personas que dicen ser tus amigos, pero que cuando el vodka y el tabaco son sustituidos por lágrimas y malos ratos, así como si nada, desaparecen.

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