Bastaba,
la sonrisa de regreso que contesta otra sonrisa,
un espacio compartido, con las cosas más sencillas,
un hotel en cualquier parte,
un paseo por el centro y sentarnos en un banco,
hacer caso a tus consejos aunque estés equivocado,
y romper con nuestras buenas maneras, con las que disimulamos errores y quejas,
sumergirnos bajo el agua helada,
y aceptar que ya sabemos que es agua pasada.
¿Cómo pudimos llegar a querernos tan mal?
¿Cómo has podido decirme que aquí cada uno sabrá lo que hacer?
¿Cómo caímos tan bajo tú y yo?
¿Cómo pudimos echarnos en cara que el odio nos vence a los dos?
Bastaba,
darnos todo aunque sea poco, o que entiendes tú por poco,
y tragarnos las palabras.
Acuérdate lo que bastaba.
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