Me pongo los cascos. La música, lo único que me hace aislarme, olvidarme un poco de todo. Reproducción aleatoria. "Sorprendeme", pienso. Y mira si me sorprende. La canción. Avanzan unos pocos segundos y yo me siento de nuevo en aquel lugar. Miro a mi derecha, donde estabas sentado la última vez que la escuchamos juntos, pero ya no estás. Y es así, realmente nunca has estado.
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