Nunca es mal momento para una pequeña charla como la de hoy. Nunca es mal momento para media hora perfecta. Nunca es mal momento para que alguien como tú convierta un día gris, en unos 30 minutos demasiado increíbles. Y claro, nunca es mal momento para darte las gracias y decirte que
te quiero, mucho no,
muchísimo.
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